Consejos para un viaje por carretera

El coche. Esa máquina enorme que queremos y detestamos a partes iguales. Y es que no todos los que deseamos cuidar el medio ambiente podemos permitirnos automóviles no contaminantes o directamente, renunciar a nuestros vehículos. Y las vacaciones. Suspiramos por ellas durante todo el año… Así que ha llegado el momento de salir de viaje y nos vemos juntando ambas cosas. ¿Dónde? En la carretera!

El coche. Esa máquina enorme que queremos y detestamos a partes iguales. Y es que no todos los que deseamos cuidar el medio ambiente podemos permitirnos automóviles no contaminantes o directamente, renunciar a nuestros vehículos. Y las vacaciones. Suspiramos por ellas durante todo el año… Así que ha llegado el momento de decir adiós a nuestros Spaldin durante unos días y salir de viaje y nos vemos juntando ambas cosas.  ¿Dónde? En la carretera!

Para llegar a destino sin perder el ánimo, porque a veces los viajes por carretera son realmente infernales, hemos buscado entre todos, algunos consejos para viajar por carretera que nos han gustado.

1. Picoteo inteligente

Llévate unas barritas de cereales, un par de zanahorias, manzanas, unas galletitas ricas en fibra y mata el gusanito sin renunciar a comer bien. Porque sabemos que lo que de verdad apetecen son unas patatas fritas y chocolatinas de las que vemos en cada gasolinera, pero vamos, que no son precisamente referentes de la dieta sana y además, ahora que nos habíamos acostumbrado a comer mejor gracias a la “operación bikini”, sería una pena desaprovechar todo ese esfuerzo. ¿Por qué no seguir cuidándonos todo el año? Empecemos desde el coche!

A la hora de comer, los restaurantes de comida rápida de las estaciones de servicio no son la mejor opción, pero si no te queda más remedio, recuerda pedir cosas a la plancha, ensaladas… No te llenes. Es muy posible que el estómago lleno te amodorre. Y además recuerda que si comes poco y te da hambre, cuentas con tu picoteo inteligente.

2. Agua en cantidad. 

Hay miles de tipos de contenedores de agua, termos, botellas y cantimploras. Opta por rellenarlas en fuentes o en parkings de carretera y bebe cuanto quieras. Si por la noche metes alguna en el congelador, podrás disfrutar de agua bien fresquita a media mañana. Cuidado con intentar sofocar los golpes de calor con agua helada, es mala idea.

3. Estira!!

Cuando notes que tus lumbares y tus piernas se quejan, simplemente detén el coche unos minutos y haz algunos estiramientos. Cuello, hombros, cadera… Sin ponerte en plan olímpico, sólo se trata de desentumecer esas zonas.

4. Cuidado con el sol.

Porque como leíamos en una revista, “el parabrisas te protege de los mosquitos, pero no de las quemaduras radiación solar”. No te dejes engañar por el hecho de estar “bajo techo”. El sol castiga tu piel y tus ojos a través de los cristales. Aunque no lo sientas gracias al aire acondicionado. Así que no olvides poner te crema de protección solar y llevar unas buenas gafas de sol.

Justamente hace poco escribíamos sobre ellas!

5. Moda on the road. 

Vamos a dejar la ropa ceñida en la maleta y los tejidos sintéticos, mejor dejarlos directamente en el olvido (¿todavía no te has pasado a la moda eco?). La ropa ajustada no es aconsejable para los viajes por carretera. Mala para la circulación, pésima para combatir el calor… Mejor asegúrate que tu ropa no se sume a la incomodidad de pasar horas en el asiento del coche…

6. Canta!!

A todo pulmón. Los temas del verano o las canciones del parvulario. La música es la mejor arma para combatir el aburrimiento en el coche. Prepara una buena lista de temas y móntate un concierto en vivo.

7. Cambia de planes.

No lo dudes. Se flexible. Si estás de vacaciones, no se trata de seguir estresándote como pasa con el trabajo. Si estando en ruta encuentras algún lugar precioso para parar, disfruta de la libertad de poder hacerlo y así irás acumulando momentos nuevos e inesperados que llevarte contigo al siguiente invierno. ¿Sabes cuánta gente comenta estar estresado durante sus vacaciones? Planea sólo lo imprescindible!

8. Duerme.

Cómo no! ¿Qué te íbamos a decir nosotros? Pues que duermas y descanses. Por la noche, todo lo que puedas antes de afrontar el viaje. Y durante la ruta, en cuanto creas que te está dando sueño. Para. Reclina el asiento y duerme hasta que estés seguro de que estás en condiciones de continuar.

Estos son los consejos que más nos gustan a nosotros. Esperamos que disfrutéis mucho de vuestras vacaciones! Tanto, que no tengáis ganas de volver a casa. Eso sí, cuando finalmente la rutina nos reclame y volvamos, veréis que al llegar os daréis cuenta de lo mucho que habéis echado de menos vuestra cama! (Y si no notáis esa sensación, es que algo falla en vuestro equipo de descanso) 😉